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Serias amenazas al ambiente están a la orden del día en nuestro país. Los talamontes están secando las fuentes agua para vender madera y leña. Las compañías mineras y petroleras hacen lo suyo destruyendo las montañas y envenenado el agua. Los azucareros que dicen que “el azúcar ama a Guatemala” han extendido las plantaciones de caña hasta los bordes del mar, destruyendo los manglares y comprometiendo la vida de las especies de los ríos y el mar. Para regar sus plantaciones se roban los ríos en verano que al quedar azolvados por la arena que se deposita en su cauce, provocan serias inundaciones en las tierras de los pequeños y medianos agricultores como ocurre en la Nueva Concepción. Los pueblos y ciudades son productores de miles de toneladas de basura que se depositan en los barrancos, contaminando las cabeceras de cuenca de los ríos. En las ciudades la falta de regulación de las municipalidades, nos obliga a respirar humo negro y a soportar el ruido de vehículos y altavoces comerciales. En todos los casos mencionados estamos hablando de problemas ambientales que se viene a sumar al desempleo y la violencia de un sistema económico que ya no da más. La riesgosa puerta de salida de la emigración al norte, se está cerrando ante la crisis mundial. Ante ese panorama sólo nos queda defendernos de los abusadores, de los constructores de riesgos y los expoliadores de nuestros bienes naturales que en esta orgía de destrucción consiguen seguir enriqueciéndose a la sombra de la impunidad. La lucha ecologista forma parte de las luchas ciudadanas y populares que se han vuelto irrenunciables para detener la destrucción y el caos en que han sumido a Guatemala los que siguen teniendo la sartén por el mango. Veamos algunos escenarios donde se está dando esa lucha por vivir en un ambiente sano y seguro: La minería de metales La crisis financiera mundial y la inestabilidad monetaria que acarrea, presionan hacia el aumento del precio del oro. Ello estimula la intensificación de la minería de metales preciosos. Para Guatemala eso significa que Gold Corp va a defender con dientes y uñas la mina Marlin y su expansión al proyecto Cerro Blanco. Es de esperara que aumenten las solicitudes de licencias de explotación minera de metales preciosos. Esa batalla se está dando con las consultas comunitarias. Hoy día es la única acción que puede tener un impacto para contener esa presión. Proseguir realizando consultas populares es necesario para que sean las comunidades debidamente informadas las que pongan alto a la destrucción minera. Petróleo y energía La crisis energética da pie a la presión de los grupos económicos que controlan el petróleo para intensificar la explotación de hidrocarburos, así como hacia la instalación y puesta en marcha de refinerías en la región del Motagua. La amenaza que plantean esas refinerías es la lluvia ácida que vendría a caer sobre la región de la ciudad de Guatemala. Otro efecto paralelo es la carrera desbocada por construir nuevas y numerosas hidroeléctricas privadas que se apropian sin costo las aguas de ríos que han sido fuente de vida ancestral para valiosos ecosistemas y comunidades de las riberas que van a sufrir las consecuencias. Varios proyectos hidroeléctricos se están planteando en zonas núcleo de áreas protegidas. Agrocombustibles Con el mismo pretexto se avizora la intensificación de plantaciones de caña de azúcar y palma africana para dedicarlas a la producción de agrocombustibles. Los ingenios azucareros de la costa sur están produciendo y exportando Etanol a costa de la destrucción y la quema cotidiana El impacto ambiental y social que el azúcar está provocando es muy grave. El uso del agua del río Polochic para el riego de la caña en la época seca, ha mermado seriamente las aguas que desembocan en el lago de Izabal, la principal reserva de agua dulce del país. En la costa sur, el expansionismo azucarero está destruyendo los manglares, uno de los ecosistemas más valiosos que enriquece la vida marina en el Pacífico. Debido a la dinámica de acumulación de tierra para las plantaciones azucareras y de palma africana se está produciendo una contrarreforma agraria en la costa sur, Ixcán y Petén. Numerosos campesinos están siendo expulsados y lanzados a la miseria de los sin tierra. De ese modo se estimulan las invasiones campesinas que amenazan bosques y áreas protegidas del norte del país. Proyectos financiados por la cooperación internacional están promoviendo la siembra de Jathropa o Piñón para producir Agrodiesel en tierras de baja productividad agrícola afectando los ecosistemas de bosque seco. Seguridad Alimentaria y Transgénicos Debemos prestar mucha atención a la penetración del gigante trasnacional de los agroquímicos y los transgénicos, Monsanto quien al comprar la empresa de semillas regional Cristiani Burkard que mediante las privatizaciones del gobierno de Arzú se hizo con el banco se semillas híbridas y la tecnología desarrollada localmente por el ICTA. Hoy ese acervo genético ha quedado bajo control de la trasnacional que encabeza la producción y comercialización de transgénicos. Monsanto pone su pie en la región para amenazar la biodiversidad de semillas oriundas en una región que es fuente originaria de numerosas especies vegetales. Crisis y privatización del agua y destrucción del bosque La temática del agua atraviesa toda la problemática ambiental y ecológica, esta íntimamente ligada a la riqueza biológica de nuestro país, los ecosistemas naturales, la diversidad de especies, los bosques y selvas, en general los bienes naturales que sustentan la vida de las comunidades y poblaciones humanas y que además está relacionada con la producción de alimentos, estabilización climática, protección de suelos y mitigación del impacto de fenómenos naturales. El abastecimiento de agua en Guatemala esta en crisis, los ríos están contaminados en un 90%, ocasionando enfermedades crónicas. El Congreso de la República ha conocido numerosas iniciativas para regular el agua, hasta la fecha ninguna se ha convertido en ley por el manipuleo político de los sectores económicamente poderosos. Las iniciativas impulsadas actualmente representan a intereses económicos particulares y no el consenso de las amplias comunidades que hacen su propia gestión del agua. Degradación socio-ambiental urbana El problema de la degradación ambiental urbana es estructural y tiene raíces históricas. Los asentamientos y las ocupaciones tienen que ver con condiciones de empobrecimiento relacionadas a las formas de producción y de acumulación originaria de riqueza en el territorio Guatemalteco. La creciente ola migratoria al ámbito urbano agrava las condiciones de vida en las ciudades. Este proceso desenfrenado de urbanizaciones y asentamientos no cuenta con un ordenamiento territorial adecuado, ni siquiera mitigatorias del desastre urbano, lo que genera un estado de hacinamiento, caos y más violencia. Entre los problemas ambientales que los jóvenes han identificado en la ciudad están la contaminación del agua, el aire y el suelo, la mala regulación y aplicación de las de leyes ambientales, el mal manejo de la basura, las industrias, los drenajes sanitarios, la centralización del poder en la capital y en consecuencia la pérdida de áreas verdes. Por otra parte identificamos como problemas la apatía, la indiferencia, la cultura de violencia y el miedo. JC-26/06/09 |